Obra abstracto-figurativa en la que predominan los amarillos, verdes, negros, rojos y ocres, combinados con formas orgánicas que recuerdan piedras, semillas, hojas y elementos del monte, el elemento central, (un ojo), simboliza a Osaín, orisha yoruba relacionado con el monte, las plantas, la medicina y el conocimiento de los secretos de la naturaleza.
En las religiones de origen yoruba, Osain representa la fuerza y el poder que habitan en las plantas y en la naturaleza. Su conocimiento es esencial para los rituales y la conexión con lo espiritual. En la obra, el ojo simboliza esa mirada profunda que descubre y protege los misterios del monte, uniendo naturaleza, conocimiento y espiritualidad.























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